Querido Jesús:

Cuando nací me dijeron que fue gracias a ti, que no te podía ver, pero estabas ahí conmigo, cuidándome, y que podías ver todo lo que yo hiciera, día y noche. Recuerdo que primero me asuste, sin embargo, con el pasar del tiempo escuche cosas hermosas que hiciste en vida por nosotros, por todos nosotros, es decir, por el mundo entero, cosa que me asombró y me causo gran admiración. Empecé a creer en ti y a sentirme parte de algo, al llamado Reino de los Cielos, al que tú perteneces y estás al lado de tu padre. Fe era lo que crecía en mí, esa fe que me ayudaría a aceptar los avatares de la vida que estaba empezando a recorrer. Amor, algo tan puro y bello, que puede habitar el corazón humano, recorría mi ser buscando tu calor, tu cariño. Te consideré mi amigo solitario, al que recurrí cuando la vida me golpeaba una y otra vez buscando consuelo y, además de todo, una respuesta a la pregunta universal, ¿por qué?
A pesar de todo, los años pasan y este mundo me enseña crueldades, verdades, acciones sin razonamiento, estupideces e incoherencias, todo llena mi cabeza de preguntas sin respuesta y me hace dudar de ti, las lágrimas mojan mis mejillas con este dilema; dilema porque aún te amo y no sé qué hacer. La lucha de la carne con el espíritu da comienzo y se desata con tal ferocidad que la sangre que derramo me lleva a la extinción. Los fantasmas de la noche me atacan una y otra vez burlándose de mí, sabiendo que no tengo muchas salidas a donde correr.
Si te dijera que te he olvidado, mentiría, porque como dije aún siento algo por ti y no lo puedo negar. He visto lo que tu amor puede hacer en las personas, he visto las maravillas de la naturaleza que me regalas cada día, he sentido tu apoyo cuando más te necesité, lo admito y lo defiendo. Pero hoy me siento solo y no escucho tu voz amigo mío, veo por la ventana lo que la maldad puede hacer en el hombre y lo que él le hace a este mundo.
Espero que estas palabras lleguen a ti y puedas ayudarme, hoy más que nunca te necesito; estoy perdiendo la fe, que es lo que más me duele. Algunos me dicen que solo eres confusión y que no haces falta en este mundo, y yo les digo que ya escuche demasiado de eso. Pero no entienden como se siente un corazón quebrado por sus reproches; te sigo queriendo y lo haré hasta que la última llama de este amor se extinga, espero no llegue ese momento.
Tu amigo
Juan Cruz

Comentarios