Pensando en el futuro
Camino por la calle y todo me hace ver que Lima ya se decidió por alguno de estos candidatos de derecha. Como siempre, la República Democrática de Lima (todos conocemos su importancia electoral) decide una vez más el futuro de millones de peruanos, así no todos vivan en Lima. A mí en particular me parece injusta esta realidad. ¿Por qué injusta? Porque Lima quiere defender el «crecimiento económico» que está viviendo en esta burbuja del apogeo comercial. Pero nadie piensa lo que sucede más allá de sus fronteras.
Como un amigo me recordó, a los de arriba se les ocurrió mostrar las bondades del crecimiento económico en la capital y las ciudades importantes, donde como es natural la mayoría de la gente vota y los ojos del mundo están puestos para decir que somos imparables, misma China, escondiendo nuestra basura debajo de la alfombra, una gran decepción. Mientras que los que estamos alejados, estamos condenados al olvido. ¿Acaso no han visto como están nuestros hospitales? Hay lugares donde ni siquiera hay una posta. Ni que decir de las escuelas. ¿Han visto las escuelas de provincia? ¿En qué nivel se encuentran?
¿Qué la pobreza bajó? Números, nada más que números, fácilmente manipulables. ¿Esos son los pobres? ¿Números? ¿Estadísticas? Por favor, tengamos dignidad, orgullo. Nos merecemos algo mejor.
La verdad ya estoy harto de escuchar sobre este crecimiento, acaso no ven lo que en realidad pasa en provincias, en las pueblos alejados, en los caseríos, en los pueblos de toda nuestra frontera. ¡Por Dios, abran los ojos! Mientras «crecemos», sigue habiendo pobreza y delincuencia; qué no entienden que la delincuencia en todas sus magnitudes (corrupción, asaltos, pandillas, barras bravas, secuestradores, terroristas, etc.) es reflejo de la pobreza de un país. Si los europeos aceptaron que en la época de apogeo económico el que tenía 1 carro, ahora tendría 2; el que tenía una pequeña empresa, ahora tendría una más grande; el que tenía un yate, ahora tendrá 2; es decir, el crecimiento es para los que ya tienen algo, pero el que tenía poco o nada morirá en la miseria. La brecha entre ricos y pobres se ensancha cada vez más. Porque caminarán por algún restaurante miraflorino lleno de personas, con platos de 50, 100, 200 o más soles; mientras que en Puno, en pleno friaje, los poblados alejados se alimentan de una simple sopa; qué no se dan cuenta que este abismo de pobres y ricos crece cada día. Y esto va empeorar si seguimos así.
¡Qué no ven las noticias internacionales! ¡Ah, claro! Ahí sí que no sirve la globalización. Vean como otros países con el mismo sistema sufren las consecuencias del fenómeno neoliberal. Por lo que más quieran, infórmense. Miren lo que sucede con Rusia, Francia, Grecia (miren lo que le pasó). Miren el desempleo en USA y España; entiendan que no toda la vida vamos a estar protegidos. Las mismas entidades calificadoras que dicen que el Perú es un buen país para invertir son las mismas que dijeron que no pasaba nada antes del crash económico, que los bancos americanos eran solventes, ¡días antes del desplome de la Bolsa en los EE.UU.!
Y por qué tanto miedo a las empresas estatales. Como una vez dijo el lingüista Chomsky, las empresas privadas tienen un solo objetivo, y es crecer y generar mayores ingresos económicos, es su único objetivo. Mientras que las empresas estatales tienen un objetivo social, atender al obrero, sin importarles si generan pérdidas, ya que su objetivo es social. La empresa privada si ve pérdidas, despedirá a los trabajadores, nada más, no le importa nada más. Después buscará mano de obra barata para mudarse y construir su planta. Fenómeno por el que sufre USA y varios países europeos. ¡Infórmense!
Ahora, en nuestro país no se pide un cambio brusco de sistema, pero al menos fiscalicemos a la empresa privada y nacional. Por qué tanto miedo. Este maldito miedo va a condenar nuestro futuro nuevamente. ¡Maldición! ¡Por qué somos así! .

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