Juan Cruzado - Odio
Odio los hospitales, los odio
desde que mis piernas me permitieron caminar. Los he visto siempre y los sigo viendo
hasta ahora. ¡Maldición! Entro a uno de ellos y ya siento arcadas. Odio su olor
a enfermedad, a muerte, a desdicha. Los he visto llevarse a varias personas
amadas (tíos, abuelos...), lo he visto llevarse al ser que más he amado en mi
vida, al ser que era parte de mí, al ser que pensé envejecería con su compañía,
al ser más bueno y puro que he conocido, lo he visto llevarse a mi hermana; sí,
y lo digo con lágrimas en los ojos. ¿Por qué? Esa pregunta retumba en mi cabeza
una y otra vez, tanto que miro al cielo y no hallo respuesta, tanto que
despierto cada mañana con ganas de golpear a Dios o a Satanás, me da igual,
ahora no los quiero ver a ninguno, por ahora que no me llamen, que me dejen en
paz. Sí, odio es lo que siento ahora… maldición… que las lágrimas no me dejan
escribir más.
Maldita la suerte del que desea
tener todo y al final no tiene nada. Maldita la tristeza del pobre que ve comer
a sus hermanos, mientras él muere de hambre. Maldito el destino del solitario,
que ve aislado el mundo que nunca quiso ayudarlo.

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