HOPE
Llega la mañana solitaria, camino a mi destino pensando en ti; veo por la ventana del auto y trato de imaginar tu rostro. Sé que estás ahí, en alguna parte de ese gran orbe. La tortura de no encontrarte se hace cada vez más dolorosa que de costumbre. La apatía de las horas se va alejando cada vez que pienso en tu presencia.
Te busco y no te hallo, te espero y no llegas. Sólo le pido a Dios vida para poder sentir tu cariño. El amor naciente de este corazón herido espera ser sanado con la sola existencia de tu querer.
La melodía del viento endulza mis oídos; aún camino, busco, veo, y sé que el misterio de tu presencia será develado algún día. La vida agonizante coloca mi espíritu en este mundo como pieza de ajedrez, donde el duelo de cada día comienza con el grito del nacer. Mi alma todavía despierta con la esperanza, la esperanza de verte algún día mi amor y sobrevivir a esta batalla.
Cae el manto de la noche; el perecimiento del día me dice que debo esperar, es el mensaje que me grita que siga viviendo. El silencio aborda mi mente, el fuego de la melancolía ilumina este tortuoso camino que me falta recorrer. El sueño me vence una vez más con la reminiscencia de tu amor, solo queda la sombra que mañana morirá. Y la luz renacerá, una vez más, con el aliento que me queda para poder encontrarte, para poder amarte.
Juan
Te busco y no te hallo, te espero y no llegas. Sólo le pido a Dios vida para poder sentir tu cariño. El amor naciente de este corazón herido espera ser sanado con la sola existencia de tu querer.
La melodía del viento endulza mis oídos; aún camino, busco, veo, y sé que el misterio de tu presencia será develado algún día. La vida agonizante coloca mi espíritu en este mundo como pieza de ajedrez, donde el duelo de cada día comienza con el grito del nacer. Mi alma todavía despierta con la esperanza, la esperanza de verte algún día mi amor y sobrevivir a esta batalla.
Cae el manto de la noche; el perecimiento del día me dice que debo esperar, es el mensaje que me grita que siga viviendo. El silencio aborda mi mente, el fuego de la melancolía ilumina este tortuoso camino que me falta recorrer. El sueño me vence una vez más con la reminiscencia de tu amor, solo queda la sombra que mañana morirá. Y la luz renacerá, una vez más, con el aliento que me queda para poder encontrarte, para poder amarte.
Juan

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