EDUCAR O NO EDUCAR, HE AHÍ EL DILEMA

La educación en nuestro país sufre de un declive espantoso. La suerte de millones de niños y jóvenes que esperan terminar su vida escolar con miras a un mejor futuro se ha truncado. El Estado ha olvidado completamente que los niños correctamente educados convertirán a este país en un lugar mejor.

El Perú se ha dedicado a producir ignorantes, plagiadores y ladrones de tesis. Solo basta con echarle una mirada a los colegios estatales, los niños no tienes capacidad de reflexión y no entienden las lecturas, es decir, un completo desastre; los particulares tampoco se salvan, ya que comparado con otros países también les falta mucho por mejorar. ¿Quién tiene la culpa? Pues uno de ellos es el Estado, corrupto y nefasto como sus antecesores.

Nuestro futuro es desalentador, la UNESCO y el proyecto PISA nos han dicho que hemos descuidado a nuestros niños en comprensión lectora, matemática y ciencias; nos encontramos por debajo de todos los niveles educacionales, es decir, un completo desastre académico y de proyecto educativo. Hasta cuando el Estado entenderá que la riqueza de una nación no está en su materia prima, sino en su materia gris; cuando se entienda esto, y de verdad se invierta en educación, otro será el panorama. El sistema educativo actual esta totalmente desactualizado y mal organizado, todo esto por entes gubernamentales que no apoyan verdaderamente la educación, además de no incentivar la buena selección y desempeño de docentes, y donde el presupuesto se va en pago de planillas y pensiones dejando muy poco para la inversión. No es novedad que el Perú invierte 50 dólares por alumno, mientras que Chile invierte 250 dólares, esto es solo una muestra que da a conocer la crisis donde estamos inmersos; donde los viejos patrones de exclusión social e inequidades étnicas y culturales, que existen todavía en la sociedad peruana, no permiten una verdadera reforma educativa. No debemos olvidar tampoco al SUTEP donde se encuentran enquistados grupos que se hacen llamar promotores y defensores de los derechos de la educación (Patria Roja), pero en verdad sus intereses personales y mezquinos no hacen más que destruir lo poco que queda de nuestra ya alicaída educación.

Ya es hora que el Estado escuche al pueblo, y juntos salgamos de una vez por todas de este hoyo donde nos hundimos cada vez más. Las puyas entre el gobierno y el SUTEP deben acabar, ya que ningún frente quiere ceder nada. El gobierno debe ser promotor de este cambio, en un ambiente donde el señor García cumpla sus promesas y la derecha más reaccionaria permita un cambio verdadero.

Como escribió el periodista Cesar Hildebrandt en una columna sobre el plagio de Bryce Echenique de un artículo sobre el tema educativo:

“Bryce culpa solo al SUTEP del deterioro del salario magisterial y no a los presidentes ladrones, la negligencia partidocrática, el racismo, la carencia de una burguesía creadora y el sentido parasitario de esa clase dominante, que él tan bien encarna y que de modo tan magistral retrató en Un mundo para Julius.”

No seamos ciegos y veamos de verdad la raíz del problema, con un proyecto país que permita ver una luz en este espinado camino.

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